Sobre mí
Había una vez ...

Aunque por su afición al dibujo podría llamarse Cristina Lápices o Cristina Pinceles. Pero no.
Su apellido era Espada, pero no una espada de acero y metal, sino una espada láser, de esas de colores, que molan mucho más

Cada año en primavera hacían un concurso de carteles donde todos los niños tenían que participar. Cristina pintó su cartel, pero no le gustó nada y pensó en romperlo, su mamá le animó a participar y ganó el concurso.

Cristina, tenía que subir al escenario a recoger su premio, una mochila y estaba tan emocionada que rompió a llorar en el escenario delante de todo el mundo.
Sus compañeros de clase se rieron de ella generándole miedo a expresar sus sentimientos, su arte en público y reconocer su valía.

Pues estáis de suerte porque soy yo. Con unos años más y miles de historias que contarte.
¿Y qué pasó con esa esa niña pequeña que dibujaba tan bien después de los concursos? Pues muchas cosas porque mi apellido, Espada, podía haber sido Viajera, porque no he parado de viajar.

Después viajé con mi madre a Cuba y México, luego Nueva York, Toronto y Malta gracias a una beca de inglés. Y les siguieron Egipto, Túnez e India.
Yo no quería estudiar una carrera universitaria porque pensaba que eso era de niños pijos, y ya me ves, con mis pelos de colores, no entro en esa categoría.

Que mi proyecto de fin de carrera, Art Food Color, era de comidas repletas de color.

Si, como lo oyes. Descubrí que eso de estudiar me encantaba. Y lo mejor de la carrera fue el Erasmus en la Universidad de Helsinki, en Finlandia.
Allí conseguí mi primer trabajo remunerado como artista, fotografiando joyas. Conocí a Papa Noel, vi auroras boreales y me bañé en agua congelada, cosas que en mi pueblo no se pueden hacer.

Costeé mis viajes trabajando de camarera en fiestas y eventos porque siempre he sido muy sociable y fiestera.
Y por fin llegó mi salto internacional, como directora creativa de una empresa de chocolates en Shangai, en la que trabajé “como una china”, pero pude conocer su cultura y aprender su idioma.
Y después de tanto viaje volví a mi origen, a Alcorisa, con la mochila cargada de experiencias y rebosante de esa creatividad que ya no me daba miedo mostrar en público.

Y, como para encontrar tu camino, no te queda otra que atreverte, hice como mi madre. Ella montó el primer centro de estética más moderno de toda Alcorisa.
Así que, impulsada por su ejemplo y valentía monté mi propia empresa 4xcuatro visual en el 2012, uniendo mis 4 pasiones: diseño, fotografía, vídeo y arte.
Aquella aventura empresarial terminó en 2016 y me dejó miles de aprendizajes y las ideas aún más claras.

Y así es como nace, el 19 del 10 del 2019, Dadú Mundo Rural Creativo. Un espacio para crear, experimentar, compartir y ayudar a otras mujeres rurales a conectar con su autenticidad y creatividad

Quién, en sus últimos días con Alzheimer, me regaló momentos pintando allí conmigo.
Desde entonces no he parado de leer y formarme en neuro creatividad, arteterapia y en todo lo que tiene que ver con las emociones y creatividad.

Porque el arte no tiene edad, nos genera bienestar, nos desbloquea y es innato en todas nosotras.
Yo te ayudo a conectar con el arte de vivir y a que creer en ti, porque SI CREES, CREAS.
Artista soy, ¡Y aquí estoy!
Ahora ya conoces mi historia y si te has sentido identificada, te ha vibrado o conectado contigo… ¡No esperes más! COMIENZA a comunicar tu historia de manera natural, divertida y libre de miedos.
